La fe, el sustento de la promesa

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Texto: Génesis 17:2, Génesis 22:1

“La fe de Abraham era un abandono total en manos de la capacidad de Dios para estudiar cualquier problema y resolverlo según su sabiduría divina y sus planes, aunque esto significara una muerte obediente, y que Dios después resucitara al muerto” (véase Hebreos 11:17–19).

Stanley M. Horton – Libro – Teología Sistemática

El día de hoy quiero compartirles esta predica acerca de la Fe y como esta sustenta las promesas de Dios, en Hebreos 11:1 se la define como: “… la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

La promesa:

Si leemos en Génesis 17:2, «Este es mi pacto contigo: ¡te haré el padre de una multitud de naciones!; aquí encontramos la promesa que Dios le hace a Abraham por medio de un pacto, el cual posteriormente se selló con la circuncisión, como señal del pacto entre Dios y Abraham.

Debemos destacar que según el diccionario promesa es: Un ofrecimiento solemne que se hace de cumplir con rectitud determinado deber.

La prueba suprema de la fe

Ahora si continuamos la historia Bíblica nos encontramos en Génesis 22:1 con que Dios le plantea a Abraham “La prueba suprema de la fe”.

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham… y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré”.

Al momento todavía no soy padre, pero estoy seguro que sin lugar a dudas tener que sacrificar a un hijo no era nada fácil, y más aún si ese hijo había sido esperado por mucho tiempo y había llegado al matrimonio de Sara y Abraham de una forma milagrosa. Ya que recordemos que Isaac era el hijo que Dios le había dado en respuesta a la promesa de “multiplicar como la arena del mar la descendencia de Abraham”.

Isaac no era solamente el hijo de Abraham, sino el único en quien Dios había prometido levantar la descendencia.

Ahora la pregunta que se nos genera es:

¿Cómo es que entonces Dios pedía que sacrificara al hijo de la promesa?

Quizás pensamos que Dios se equivocó en pedirle esto a Abraham, porque hasta incluso parece contradictorio a la promesa que Él mismo hizo con Abraham.

Stanley M. Horton plantea:

  • Se desgarraba el alma de Abraham entre su amor paternal y la obediencia a Dios
  • A Abraham le parecía raro porque el conocía que a Dios no le agradaban los sacrificios humanos.
  • El pedido era contrario a la promesa de que “por Isaac se formaría una nación escogida”

Al analizar el pedido de Dios a Abraham podemos comprender que el PROPÓSITO de esta prueba era únicamente el de aumentar la fe de Abraham. Cabe destacar que Dios no lo tentó, ya que el que tienta es el diablo, lo probó.

17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; 19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

Hebreos 11:17-19

Aquí esta lo más importante de esta historia, y es el hecho que Abraham por la fe estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo, sin importar lo loco que el pedido sonara, sin importar que fuera en contra aun de su propia razón o del conocimiento “lógico” que él tenía acerca de Dios.

Era tanta la fe que Abraham tenía en que Dios cumpliría su promesa que el creía que de ser necesario Dios resucitaría a su hijo de la muerte para que la promesa se cumpliera.

Quizás hoy por hoy es más fácil pensar en la idea de resurrección de la muerte, porque hemos leído varios pasajes, como la historia de Lázaro, incluso la muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Pero en los tiempos de Abraham nunca había sucedido algo así, pero él confiaba que de ser necesario Dios podía hacerlo, podía resucitar a su hijo Isaac de entre los muertos; ese era el sustento de la promesa, su fe.

Aplicación:

Sin lugar a duda la enseñanza que nos deja es que necesitamos ejercer nuestra fe, aunque muchas veces la situación o prueba que estemos pasando parezca contraria a la promesa de Dios.

En Romanos 12:1-3 nos enseña que Dios no busca sacrificios muerto; sino busca sacrificios vivos. Para de esta forma comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Dios quería que Abraham demostrara que amaba más a Dios que a su propio hijo o las promesas. Abraham pudo demostrarlo y por eso hoy nos referimos a él como el PADRE DE LA FE.

La pregunta es:

¿Podemos nosotros confiar plenamente en Dios usando nuestra fe?
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