[Entrevista] Johnny Pérez – Presidente Jovenes LADU – Uruguay

Biografía

Nombre Completo: Silvano Jonatan Pérez Dos Santos

Fecha de nacimiento: 3 de abril de 1986

Lugar de nacimiento: Dolores – Uruguay    

Integrantes de la Familia: Jonatan, a quien conocemos comúnmente como “Johnny”es el segundo de cuatro hermanos. Su hermano mayor David, luego sigue Eddy y Cesia, quien es la única mujer y la más pequeña de su familia.

Estudios: Cursó dos años de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, en la Universidad de la República. Actualmente estudia Literatura, aunque a un ritmo muy lento por razones de tiempo.

A la edad de 9 años ingresó en el Conservatorio Municipal de música de Dolores donde obtuvo los títulos de: Profesor de solfeo y teoría de la música y guitarra clásica. En el mismo conservatorio estudió también siete años de saxofón.

Labores seculares y ministeriales: Actualmente se desempeña como profesor en enseñanza secundaria y también ha trabajado varios años en medios de comunicación como periodista y conductor de radio y televisión.

También se desempeña como Pastor en la ciudad de Florencio Sánchez y actualmente es el Presidente Nacional de Jóvenes Embajadores de Cristo en Uruguay.

Lugar de residencia: Desde el año 2007 resido junto a mi esposa Paola, mi hija Valentina y Julieta, en la pequeña ciudad de Florencio Sánchez perteneciente al departamento de Colonia.

Hobby: Aunque me apasiona leer y escribir, mi hobby favorito es cocinar.

A continuación presentamos la entrevista en exclusiva, que Johnny Pérez brindó al medio cristianosweb.com

Entrevista:

¿Cómo y cuándo conociste al Señor?

Creo que fue un proceso. El haber nacido en un hogar cristiano me hizo estar en contacto con la Palabra de Dios desde que tengo uso de razón.

A la edad de 9 años le pedí a mi padre que quería bautizarme y creo que lo hizo sabiendo de la importancia que tenía para mí. No recuerdo una fecha exacta de conversión, pero estoy seguro que le entregué mi corazón a Jesús desde muy pequeño.

¿A qué edad comenzaste a servir a Dios? Y ¿en qué?

Mi primer servicio para Dios fue como payaso. Curiosamente les tenía miedo a los payasos cuando era pequeño. Recuerdo que me celebraron el cumpleaños de cuatro años y un hermano muy querido se disfrazó de payaso.

Mis padres me perdieron de vista, el cumpleañero no aparecía. Me buscaron tanto hasta que me encontraron debajo de la cama de mis padres. Creo que no funcionó mucho el payaso aquel día.

Más tarde, con ese mismo hermano serví como payaso en un evento de escuela bíblica en la ciudad de Mercedes. Tenía unos 9 años y es el primer recuerdo que viene a mi mente cuando pienso en el servicio. Aun recuerdo vestir zapatos grandes y un disfraz de muchos colores.

También a la edad de 9 años por primera vez mi maestro de Escuela bíblica Osvaldo Franco, de quien tengo gratísimos recuerdos, me hizo una pregunta que cambiaría mi vida. Me dijo: ¿Te animás a predicar el domingo en el culto de niños? Mi respuesta fue afirmativa.

Preparé mi primer sermón y se trató de la cruz de Cristo, del momento en el que los presos dialogan con el Señor. Ahora entiendo que fue un mensaje de salvación. Esa fue mi primera prédica y duró unos cinco minutos.

Luego en cada actividad especial, evento de navidad, cumpleaños de la iglesia cantaba, actuaba, recitaba algún poema. Siempre estuve involucrado con el servicio desde pequeño.

El nacer en un hogar cristiano, y ser hijo de pastor ¿Generó alguna «carga» a tu vida?

Yo no lo tomo como una carga. Creo que los hijos de pastores vivimos cosas muy diferentes al resto de las personas. Somos gente común y corriente con vidas no tan comunes. Lo que la mayoría de las personas vería como algo “raro” para nosotros se transforma en algo natural.

Sí reconozco que las situaciones que se dan en la iglesia son muy difíciles a veces y no es nada fácil convivir con los desafíos, las presiones y la carga de un ministerio en tu propia casa. Pero no guardo ninguna herida, ni carga, ni resentimiento. Creo que podemos salir adelante en la vida a pesar de las cosas negativas que nos hayan sucedido.

Creo que todos tenemos experiencias diferentes. En mi caso lo difícil no estuvo tanto adentro de la iglesia sino más bien afuera. Muchas veces sufrí discriminación de compañeros y aun de profesores por tener un padre pastor. Cuando veo a gente luchando por derechos de igualdad creo que los cristianos tenemos muchos para hablar al respecto, ya que nos hemos desarrollado en un país que en su mayoría te discrimina por vivir en la fe y llevar un estilo de vida diferente.

¿Piensas que los hijos de pastores tienen “preferencias”?

Creo que es parte de la balanza. Como los hijos de pastores tenemos que pagar un cierto precio a veces, también recibimos como contrapartida atenciones que los demás no tienen. Creo que en cierta manera es justo que los hijos de pastores tengan preferencias porque también tienen que sufrir en primera fila cosas que para la mayoría pasan desapercibidas.

Cuando digo preferencias no necesariamente me refiero a un trato diferente o a privilegios injustos. Me refiero a cuestiones naturales como conocer a un predicador de cerca, experimentar honor en el servicio, etc. Yo disfrutaba muchísimo cuando iban predicadores o cantantes a casa porque los tenía todo el día para mí y podía aprender y disfrutar de eso. Pero en casa muchas veces teníamos que renunciar a nuestras comodidades para atender de manera adecuada a ese predicador. A ese tipo de preferencias me refiero.

¿Hay alguna anécdota que quieras compartir?

Tengo muchas. En mi casa la música siempre fue muy importante y agradezco a Dios la oportunidad de haberme formado en la música desde pequeño. Mi hermano mayor tuvo mucho que ver en esto. Cuando yo tenía cuatro años el ya tenía catorce y por aquel entonces mis padres me habían regalado un cassette con música para niños. Del lado A estaban las canciones y del lado B estaban los playbacks, es decir, la música instrumental para cantar.

Mi hermano me preparó para cantar mi primera canción con pista a la edad de cuatro años. ¡Era una locura!, pero me hizo ensayar como cuatro horas de corrido hasta que me salió. Aun recuerdo el tema que canté como si fuera hoy.

¿Con que personaje Bíblico te identificas? ¿Por qué?

Me identifico con José porque también soy bastante soñador. Con Pedro por lo arriesgado a veces, y con Josué porque siempre me atraen las conquistas.

¿Qué música escuchas? ¿Tienes algún autor preferido?

Escucho de todo tipo de estilos aunque tengo mis preferencias. En general, nuestra generación tiene una influencia muy fuerte del género Alabanza y Adoración. Escuché a Marcos Witt y Puerto Seguro toda mi adolescencia. Hoy consumo mucha música en inglés de varios autores como Michael Smith, Matt Redman, Lincoln Brewster, Hillsong, Elevation Worship, Jason Upton, etc.

También tengo algunos cantantes brasileros que sigo bastante como Thalles Roberto, Elí Soarez, Aline Barros, Diante do trono. Y del género español escucho menos, pero me gustan mucho Alex Zurdo, Julio Melgar, Marcos Vidal, Marcos Brunet y algunos otros.

En casa se escucha bastante música y también hay espacio para el trap de Redimidos, el merengue de Juan Luis Guerra, el rock de Rescate,  y más.

¿A qué edad recibiste el llamado de Dios a servirle en su obra? ¿Cómo respondiste al mismo?

Mi primera experiencia fuerte con Dios fue a la edad de trece años en un culto de domingo. Me senté en el último banco como de costumbre y no sabía que esa sería una tarde diferente.

Aun no recuerdo lo que mi padre estaba predicando ese día, pero sentía algo diferente, estaba inquieto, sensible. Ese día mi padre terminó de predicar y comenzó a orar. Sin que se hiciera llamado, de repente yo estaba en el altar quebrantado llorando y con mis manos levantadas. Sinceramente no sé como caminé los veinte metros hasta allí, pero ese día sentí que Dios me estaba llamando a servirle.

¿Qué objetivos te faltan alcanzar?

Como todo el tiempo estoy soñando, creando y proyectando, cada vez me faltan más. Entre ellos, este año quiero terminar mi primer libro. Ya tengo varios en proceso, pero el que quiero terminar ese año habla sobre avivamiento. Ya tiene casi tres años de proceso.

¿Qué piensas de la Juventud Cristiana?

Pienso que es la esperanza de la iglesia. Los jóvenes son la fuerza motora más grande que pueda tener el planeta. Sus sueños, sus talentos, su pasión y su determinación pueden hacer la diferencia. La juventud cristiana de nuestro país tiene grandes capacidades y dones, nuestra única falencia radica en que muchas veces nos cuesta buscar lo espiritual por encima de todas las demás cosas. Si somos capaces de buscar a Dios como nunca, creo que Dios nos levantará en una dimensión que un no hemos soñado ni imaginado.

Por ultimo nos gustaría puedas dejar un pequeño mensaje sobre lo que tú quieras

¡Sirvan a Dios todo lo que puedan! No esperen a mañana, no esperen a tener recursos. Por favor no permitan que pase un día más sin poner sus vidas a disposición de Dios. La iglesia sigue teniendo mucho para hacer y los obreros dispuestos son muy pocos.

Solemos pasarnos años de nuestra vida criticando, juzgando, compitiendo y comparándonos con otros. Es tiempo de dejar todo eso a un lado y servir con todas nuestras fuerzas. Este siglo necesita una iglesia sana, fuerte, comprometida,  y determinada a darlo todo. En un mundo de mediocridad debemos destacarnos por ser excelentes.

Y por último, nunca piensen que somos demasiado débiles, o demasiado imperfectos para ser usados por Dios. Al rey del universo le agrada servirse de personas que se sienten así para que puedan depender de él absolutamente. Libérate de tus miedos y sal afuera a brillar la luz de Cristo más fuerte que nunca. AUN ESTÁS A TIEMPO.

Samuel Dos Santos

Actualmente tengo 29 años, disfruto compartir con otros el mensaje de la cruz. Actualmente me desempeño como diseñador gráfico y músico en mi iglesia local.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *