El fracaso ¿calamidad o trampolín? (9/16)

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EL FRACASO COMO MAESTRO.

Las siguientes ediciones, están inspiradas del libro “20 COSAS QUE DESEO MIS HIJOS SEPAN”, de Hal Urban, editorial BETANIA 1995, Es una lástima que dicho libro no se ha vuelto a imprimir, me consta, pues consulte con CLC, y llame por teléfono a la editorial, hace ya un buen tiempo; así que reproduzco algunas citas; en lo sucesivo, todo lo que sea autoría de Hal Urban, será identificado con las iniciales (H.U.), lo demás son comentarios de este servidor.

“Si estás dispuesto a aceptar el fracaso y aprender de él, si estás dispuesto a considerarlo como una bendición encubierta, tienes el potencial para domar a una de las más poderosas fuerzas del éxito”

Joseph Sugarman

“Divido el mundo entre personas que aprenden y personas que no aprenden. Existen las que aprenden, que están abiertas a lo que sucede alrededor, que OYEN y ESCUCHAN las lecciones. Cuando hacen algo estúpido, no lo vuelven a intentar. Y cuando hacen algo que funciona un poco, la próxima vez lo hacen mejor y con mayor esfuerzo.

La pregunta que se debe hacer no es si ¿eres un éxito o un fracaso?, sino si “¿eres ALGUIEN que APRENDE, o ALGUIEN que NO APRENDE?” Benjamim Barber.

EL FRACASO NOS ENSEÑA HUMILDAD.

Nos enfrenta a nuestras limitaciones y nos muestra que no somos invencibles”. (H.U.)

La HUMILDAD y la SOBERBIA, son dos polos  opuestos del comportamiento, con resultados contrastantes; fruto de la influencia del entorno y de los referentes inmediatos, por lo general; y es determinado por una DECISION personal, la cual nos perfila en una actitud o la otra; pues nadie nace siendo humilde, ni nadie nace siendo soberbio, lo somos por elección.

El sabio Salomón escribió en los Proverbios: “Antes de la caída, es la soberbia; y antes del quebrantamiento, la altivez de espíritu”; puntualizo y definió, que caer y ser quebrantado, es RESULTADO de la soberbia y el espíritu altanero.

Y cuando aterrizamos así, los fracasos son de esperarse; uno tiene dos opciones: se rebela persistiendo en la soberbia, o aterriza volviéndose humilde.

El fracaso nos obliga a ser más realistas con nosotros mismos, a ver nuestro potencial, de lo que somos capaces; y ver nuestros límites y proceder en consecuencia; y no solo eso, sino que nos insta a trabajar en ello.

Benjamín Franklin, se examinó a sí mismo y descubrió que tenía trece defectos que debía evitar, así que se propuso trabajar en ello para erradicarlos, Se dio cuenta que era más fácil hacer la lista que cambiar sus defectos; así que comenzó a trabajar de a uno, intentando y fracasando, hasta que lograba cambiar su mal defecto por uno mejor, así pasaba al siguiente.

Todos y cada uno de nosotros queremos alcanzar el éxito; pero este no viene a nosotros solo por desearlo, viene como resultado, del esfuerzo, del trabajo y de perseverancia, en un lapso de tiempo que no es el mismo entre uno y otro.

DE MODO QUE, EL FRACASO, SI NOS ENSEÑA;SI REALMENTE QUEREMOS APRENDER.

Luis Curbelo

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