El fracaso ¿calamidad o trampolín? (10/16)

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EL FRACASO COMO MAESTRO

“EL fracaso es uno de los grandes maestros de la vida. Esto es, SI ELEGIMOS APRENDER de él, en lugar de permitir que nos aplaste; una de sus lecciones es:

NOS ENSEÑA A CORREGIR EL RUMBO.

Nos OBLIGA  a mirar que es lo que estamos haciendo (evaluación), y nos da la OPORTUNIDAD de intentar una nueva dirección” (H.U.)

El ser humano, aunque tiene las mismas necesidades que el reino animal, no obstante, a diferencia de la mayoría de ellos, NO TIENE SENTIDO DE ORIENTACION.

El reino animal, tiene inscripto en su naturaleza biológica y en su ADN, la clase de bicho que ha de ser, y su comportamiento como tal; he puesto como ejemplo muchas veces en mis publicaciones, que el mono no se comporta como tigre, ni el tigre como mono; el mono le “dispara” al tigre, y el tigre se “come” al mono; cada animal, se comporta conforme a su estructura biológica y forma parte de un entorno determinado a sus necesidades; es modificado o alterado a veces por la voluntad del hombre.

El ser humano, tiene el más largo proceso de aprendizaje de todas las criaturas; pues, aunque se comporta como humano, no tiene definido cuando nace, LO QUE HA DE SER EN SU VIDA ADULTA; y aunque sus progenitores lo perfilen en una u otra dirección, en algún momento aflorara su verdadera intencionalidad, diferente a la que programaron sus padres; en último caso, si se somete al programa de sus padres, casi siempre lo hace por OBLIGACIÓN, no por CONVICCIÓN.

El entorno, los referentes, los conocimientos adquiridos y las experiencias críticas, lo van perfilando a tomar la decisión de lo QUE HA DE SER EL RESTO DE SU VIDA.

El animal, ES PARTE DE UN PAISAJE; el ser humano CREA EL PAISAJE EN EL CUAL PRETENDE DESENVOLVERSE. Esta es una experiencia típica de todos y cada una de las personas que componen la humanidad. 

Hemos dicho ya, en palabras de (H.U.) que “el fracaso es el desenlace natural de un intento”; y la suma de todos ellos, si los evaluamos a pesar de los chichones y las pérdidas, nos permiten enderezar el rumbo que daremos a nuestras vidas.

En este sentido, la FE EN JESUCRISTO, es la mejor brújula que nos permite corregir el rumbo de nuestra vida presente, y en última instancia, la eternidad.

Salomón, un sabio de la antigüedad de la Biblia, sugiere en los Proverbios:

“muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas Dios es quien da la respuesta que corrige el rumbo”;

Jeremías, uno de los profetas confesó “Conozco oh señor, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina planear su propio destino”.

Y David aconsejo a la posteridad:

“encomienda al señor tu camino, confía en el, y el hará lo que conviene”.

“Corregir el rumbo de nuestra existencia, es una experiencia dramática; pero una de la más emocionante y fructífera.”

Zoilo
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